Poema de amor

Audre Lorde – Poema original

Habla tierra y bendíceme con la mayor de las riquezas
haz que la miel del cielo se derrame desde mis caderas
rígidas como montañas
extendiéndose sobre un valle
esculpido por la boca de la lluvia.

Y cuando entré en ella, supe que era
un vendaval recorriendo sus bosques
huecos dedos susurrando sonidos
miel derramada
de la copa partida
atravesada por una lanza de lenguas
por la punta de sus pezones por su ombligo
y mi aliento
aullando a sus puertas
con pulmones de dolor.

Ávida como gaviota argéntea
o niña
balanceándome sobre la tierra
una y otra
vez.

Poema flotante

Adrienne Rich – Poema original

No importa lo que pase entre nosotras, tu cuerpo
siempre estará conmigo – tu dulce y delicada
forma de hacer el amor, como la hoja en espiral
del helecho cabeza de violín en bosques
bañados por el sol. Tus muslos, viajeros, generosos,
entre los que he puesto mi cara una y otra vez –
el lugar, inocente y sabio, que mi lengua ha encontrado allí –
la viva, incesante danza de tus pezones en mi boca –
tu forma, firme y protectora, de tocarme,
buscándome, tu lengua fuerte, tus dedos finos
llegando al lugar en el que había estado esperándote durante años
en mi cueva rosa húmeda – pase lo que pase, esto es.

Notas sobre el arte de la poesía

Dylan Thomas – Poema original

Nunca habría imaginado que pudiesen pasar tantas cosas
en el mundo que encierran las tapas de los libros:
tales tormentas de arena y explosiones de hielo en las palabras,
tal asombrosa paz, tal desbordante dicha,
tal abundancia de brillante y cegadora luz
saltando sobre las páginas del libro entero
en millones de trozos y fragmentos
de palabras, palabras, palabras,
cada una de ellas viviendo para siempre
en su propio placer y gloria y extrañeza y luz.

Pasaje

Liza Flum – Poema original

Pequeño y flexible, un ratón
puede pasar por cualquier agujero
plegando su esqueleto
como se pliegan las páginas de un libro
abierto en abanico.
Así funciona, en esencia, su caja torácica.
Te sorprendería lo plana que puede llegar a ser.
Imagina que eres un periódico
y que te haces una bola. Cómo
se arrugaría tu piel.
El agujero por el que se cuela un ratón
es su descubrimiento.
Una catarata barre una superficie
de cinco veces su anchura
al precipitarse por la pared de la roca.
Es un cálculo de espacio generoso.
¿Y si el espacio libre a tu alrededor
fuese siempre igual a tu grado máximo de expansión?
Como si durmieras cada día en una cama king size.
No desesperes.
Cuando te sientas pequeño, como
del tamaño de lo que te molesta, eso es la punta
de la aguja; cuando te sientas grande, como del tamaño
de lo que amas, eso es el ojo, la mínima abertura
necesaria para que pase un hilo.

Las obligaciones del viento

Emily Dickinson

La Distancia – no es
Dominio del Zorro
ni disminuye
con el Relevo del
Pájaro – la Distancia es,
hasta ti misma, Amada.

*

Las cosas
que queremos comprobar
son aquellas
que ya sabíamos –

*

No hagas algo así,
amada Sue –
las “Mil y una Noches”
incapacitan al Corazón
para la Aritmética –

*

Las Obligaciones del
Viento son pocas:
impulsar a los barcos
en el Mar,
fundar Marzo,
escoltar a las Inundaciones
y acomodar la Libertad.

*

No hay mayor Embrujo
que la Geometría
para el ojo
de un Mago –

Nosotros dos

Walt Whitman – Poema original

Nosotros dos vivimos demasiado tiempo engañados,
pero ahora, transformados, nos escapamos dulcemente como se escapa la Naturaleza,
nosotros somos la Naturaleza, estuvimos durante mucho tiempo ausentes, pero ahora hemos vuelto,
nos convertimos en plantas, troncos, follaje, raíces, corteza,
nos acostamos en la tierra, somos rocas,
somos robles, crecemos juntos en los espacios abiertos,
pacemos, somos dos entre las manadas salvajes, espontáneos como ellas,
dos peces nadando juntos en el mar,
somos como las flores de la acacia, desprendemos perfume por los senderos mañanas y tardes enteras,
somos también la impureza de las bestias, los vegetales, los minerales,
somos dos halcones rapaces, planeamos en las alturas observando la tierra,
somos dos soles resplandecientes, somos el equilibrio del orbe y las estrellas, somos dos cometas,
merodeamos por los bosques con fauces y a cuatro patas, brincamos en las praderas,
somos dos nubes pasando por el cielo de la mañana a la tarde,
somos la unión de los mares, somos dos de esas alegres olas que ruedan una encima de la otra, empapándose,
somos como la atmósfera: transparente, receptiva, envolvente, impermeable,
somos nieve, lluvia, frío, oscuridad, somos cada producto y fenómeno de la Tierra,
hemos dado vueltas y vueltas hasta estar de vuelta en casa,
nosotros dos,
no hemos tenido nada más que libertad y felicidad.

Cementerio de Cracovia

Sandra Joy Russell – Poema original

— a Wislawa Szymborska

Cuando Sexton escribió “¿y qué hay de los muertos?”
Siempre pensé que se refería a que a los muertos ya no les importa nada.

No les importa, por ejemplo, si Dios es en realidad un hombre,
O una gigantesca niebla divina en el cielo,
O tal vez sólo algo que puedo sentir bajo las plantas de los pies,
O por qué tanto dolor significa tan poco.

Pero ese día mientras caminaba, buscando entre las filas y filas de muertos,
Oía la Misa del Domingo flotar sobre mí en el aire.
Y deseaba tanto encontrar el lugar donde tus huesos se detuvieron;
Donde podría hacerte las preguntas que no me podía hacer a mí misma.