El corazón

Pierre Louÿs

Jadeante, tomo su mano y la aprieto con fuerza bajo la piel húmeda de mi seno izquierdo. Y muevo la cabeza de un lado a otro y los labios sin hablar.

Mi corazón enloquecido, brusco y duro, golpea y golpea mi pecho como si fuese un sátiro aprisionado dentro de un odre. Ella me dice: “Tu corazón te hace sufrir…”

“Oh, Mnasidika, le respondí, el corazón de las mujeres no está ahí. Eso es sólo un pobre pajarillo, una paloma batiendo sus débiles alas. El corazón de las mujeres es mucho más terrible.

Es como una baya de mirto, arde en la llama roja y bajo una espuma abundante. Es ahí donde siento que me muerde la voraz Afrodita.”

Notas sobre el arte de la poesía

Dylan Thomas – Poema original

Nunca habría imaginado que pudiesen pasar tantas cosas
en el mundo que encierran las tapas de los libros:
tales tormentas de arena y explosiones de hielo en las palabras,
tal asombrosa paz, tal desbordante dicha,
tal abundancia de brillante y cegadora luz
saltando sobre las páginas del libro entero
en millones de trozos y fragmentos
de palabras, palabras, palabras,
cada una de ellas viviendo para siempre
en su propio placer y gloria y extrañeza y luz.

Pasaje

Liza Flum – Poema original

Pequeño y flexible, un ratón
puede pasar por cualquier agujero
plegando su esqueleto
como se pliegan las páginas de un libro
abierto en abanico.
Así funciona, en esencia, su caja torácica.
Te sorprendería lo plana que puede llegar a ser.
Imagina que eres un periódico
y que te haces una bola. Cómo
se arrugaría tu piel.
El agujero por el que se cuela un ratón
es su descubrimiento.
Una catarata barre una superficie
de cinco veces su anchura
al precipitarse por la pared de la roca.
Es un cálculo de espacio generoso.
¿Y si el espacio libre a tu alrededor
fuese siempre igual a tu grado máximo de expansión?
Como si durmieras cada día en una cama king size.
No desesperes.
Cuando te sientas pequeño, como
del tamaño de lo que te molesta, eso es la punta
de la aguja; cuando te sientas grande, como del tamaño
de lo que amas, eso es el ojo, la mínima abertura
necesaria para que pase un hilo.

En las escaleras del Met

Stephanie Bolster – Poema original

Cuando comprendí que la primera avispa seguiría zumbando a mi alrededor,
decidí quedarme quieta y dejarla en paz.
Finas patas y amarilla toda ella, en lugar de mi piel
encontró la boca plateada de una lata de Pepsi. Se coló dentro,

y allí, se le unió otra. Mientras
ellas saciaban su sed, yo me terminaba una empanadilla aceitosa
y pensaba en que pronto ya no estaría aquí y en lo triste que es

no desear a nadie. Una de las avispas, tambaleante,
se echó a volar, seguida por la otra, como dos taxis
de Manhattan viajando en la misma dirección. Dentro,

lo que más me gustó: los pliegues del pañuelo de la mujer
del retrato de Vermeer, la profundidad de su sombra,
el tejido acercándose tanto a sí mismo, sin llegar a tocarse.

Las obligaciones del viento

Emily Dickinson

La Distancia – no es
Dominio del Zorro
ni disminuye
con el Relevo del
Pájaro – la Distancia es,
hasta ti misma, Amada.

*

Las cosas
que queremos comprobar
son aquellas
que ya sabíamos –

*

No hagas algo así,
amada Sue –
las “Mil y una Noches”
incapacitan al Corazón
para la Aritmética –

*

Las Obligaciones del
Viento son pocas:
impulsar a los barcos
en el Mar,
fundar Marzo,
escoltar a las Inundaciones
y acomodar la Libertad.

*

No hay mayor Embrujo
que la Geometría
para el ojo
de un Mago –

Nosotros dos

Walt Whitman – Poema original

Nosotros dos vivimos demasiado tiempo engañados,
pero ahora, transformados, nos escapamos dulcemente como se escapa la Naturaleza,
nosotros somos la Naturaleza, estuvimos durante mucho tiempo ausentes, pero ahora hemos vuelto,
nos convertimos en plantas, troncos, follaje, raíces, corteza,
nos acostamos en la tierra, somos rocas,
somos robles, crecemos juntos en los espacios abiertos,
pacemos, somos dos entre las manadas salvajes, espontáneos como ellas,
dos peces nadando juntos en el mar,
somos como las flores de la acacia, desprendemos perfume por los senderos mañanas y tardes enteras,
somos también la impureza de las bestias, los vegetales, los minerales,
somos dos halcones rapaces, planeamos en las alturas observando la tierra,
somos dos soles resplandecientes, somos el equilibrio del orbe y las estrellas, somos dos cometas,
merodeamos por los bosques con fauces y a cuatro patas, brincamos en las praderas,
somos dos nubes pasando por el cielo de la mañana a la tarde,
somos la unión de los mares, somos dos de esas alegres olas que ruedan una encima de la otra, empapándose,
somos como la atmósfera: transparente, receptiva, envolvente, impermeable,
somos nieve, lluvia, frío, oscuridad, somos cada producto y fenómeno de la Tierra,
hemos dado vueltas y vueltas hasta estar de vuelta en casa,
nosotros dos,
no hemos tenido nada más que libertad y felicidad.

Quise decirte que tus manos

Kirsty Logan – Poema original

Aunque no dormí bien y mis sueños estaban llenos de pulpos
y de ojos de ratón y agua chorreando y cuerdas atadas a mis muñecas
y cuando desperté estabas sonriendo como si tuvieras la boca llena de botones de chocolate
y el sol de última hora de la mañana hacía que tus cabellos pareciesen de oro y yo sin embargo aún con ojos de sueño.

Quise decirte que me parecías más dulce que un trozo de bizcocho de jengibre
aunque olvidaste poner azúcar en mi café y yo olvidé sacar la basura al contenedor de reciclaje
y como ninguna de las dos quería bañar al perro, nos quedamos mirando las pantallas de nuestros ordenadores con el ceño fruncido
haciendo que hacíamos Cosas Muy Importantes aunque sólo lo que tiene vida es realmente importante.

Quise abrazarte más fuerte que un koala abrazado a una rama de eucalipto
aunque dejaste la luz del baño encendida y no quisiste que saliéramos a comer fuera
y yo estaba hambrienta e impaciente como una niña y quería que me prestaras atención
y te dije que esto no estaba funcionando cuando en realidad tú eres lo único que funciona.

Quise decirte que tus manos son como hojas brotando
así que esperé a que te quedases dormida en el sofá
y me senté en el suelo junto a ti
y apreté la palma de tu mano sobre mis labios.

Cementerio de Cracovia

Sandra Joy Russell – Poema original

— a Wislawa Szymborska

Cuando Sexton escribió “¿y qué hay de los muertos?”
Siempre pensé que se refería a que a los muertos ya no les importa nada.

No les importa, por ejemplo, si Dios es en realidad un hombre,
O una gigantesca niebla divina en el cielo,
O tal vez sólo algo que puedo sentir bajo las plantas de los pies,
O por qué tanto dolor significa tan poco.

Pero ese día mientras caminaba, buscando entre las filas y filas de muertos,
Oía la Misa del Domingo flotar sobre mí en el aire.
Y deseaba tanto encontrar el lugar donde tus huesos se detuvieron;
Donde podría hacerte las preguntas que no me podía hacer a mí misma.

¿por qué no celebras conmigo?

Lucille Clifton – Poema original

¿por qué no celebras conmigo
lo que he moldeado
como una especie de vida? no tuve modelos.
nací en babilonia
no siendo blanca y mujer
¿qué podía ser sino yo misma?
me lo inventé
aquí en este puente entre
el brillo de las estrellas y el barro,
apretando con una mano
mi otra mano; ven a celebrar
conmigo que cada día
algo ha intentado matarme
y no lo ha conseguido.

Un poeta es alguien que siente

e.e.cummings – Poema original

Un poeta es alguien que siente y expresa su sentimiento a través de las palabras.
Puede parecer fácil. No lo es.
Mucha gente piensa o cree o sabe que siente, pero
eso es pensar, creer o saber, no sentir. Y la poesía es sentimiento,
no sabiduría ni creencia ni pensamiento.

Casi todo el mundo puede aprender a pensar o a creer o a saber, pero ni a un solo
ser humano se le puede enseñar a sentir. ¿Por qué? Porque cuando piensas o crees o sabes, eres muchas otras personas: pero cuando sientes, no eres nadie-sino-tú.

No ser nadie-sino-tú en un mundo que intenta por todos los medios,
día y noche, que seas como todo el mundo significa
luchar en la más dura batalla en la que un ser humano pueda luchar. Y
nunca abandonar la lucha.

En cuanto a poner en palabras qué es ser nadie-sino-tú… eso supone trabajar sólo un poco más duramente de lo que nadie que no sea poeta pueda imaginar. ¿Por qué?
Porque nada hay tan fácil como usar las palabras igual que todo el mundo.
Todas las personas hacen exactamente eso casi todo el tiempo, y cuando lo hacemos,
no somos poetas.

Si al final de tus primeros diez o quince años de luchar y trabajar y sentir, descubres que has escrito un verso de un poema, habrás tenido mucha suerte.

Así que mi consejo para todxs lxs jóvenes que desean convertirse en poetas es: dedícate a algo sencillo, como a aprender a hacer que el mundo salte por los aires, a no ser que estés, no sólo dispuestx, sino feliz de sentir y trabajar y luchar hasta el día que mueras.

¿Suena deprimente? No lo es.
Es la forma de vida más maravillosa que hay sobre la tierra.
O así lo siento.