Para vivir aquí

Paul Éluard – Poema original

Hice un fuego, al haberme abandonado el cielo,
un fuego para ser su amigo,
un fuego para entrar en la noche de invierno,
un fuego para vivir mejor.

Y le di todo lo que me daba el día:
los bosques, los matorrales, los campos de trigo, los viñedos,
los nidos y sus pájaros, las casas y sus llaves,
los insectos, las flores, los abrigos de piel, las fiestas.

Viví con el único sonido de sus llamas crepitantes,
con el único perfume de su calor;
como un barco hundiéndose en las aguas cerradas,
como un muerto, no tenía más que un único elemento.

Podrías dormir

Paul Éluard

Ese día, al mediodía. Ligera, te mueves, y ligeros, la arena y el mar se mueven.
Admiramos el orden de las cosas, el orden de las piedras, el orden de la claridad, el orden de las horas. Pero no esta sombra que desaparece, este elemento que duele, que desaparece.
Al atardecer, la nobleza ha abandonado el cielo. Todo se consume, aquí, en este fuego que se apaga.
Al atardecer. El mar ya no tiene luz y, como en los tiempos antiguos, podrías dormir en el mar.