Caseta de libros

Linda Pastan, Poema original

Sólo con mirarlos
me vuelvo codiciosa, como si fueran
hogazas de pan recién horneadas,
esperando en sus estantes
a ser abiertos de repente – ese
y aquel – los elijo
con la exaltación del azar,
paciendo entre ellos
como una vaca en el prado más delicioso.

Porque la vida es un continuo
mientras ellos esperan
a ser leídos – senderos de tinta
abiertos al futuro, página
tras página, cada libro,
un nuevo horizonte.
Los sostengo, uno en cada mano,
como un curioso contrapeso que me une
a la tierra.